Publicado el 30 de julio de 2007
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Es cuando se ha alcanzado la maestría y todo el conocimiento sobre las técnicas de este deporte, pasando a otro nivel más espiritual y filosófico. Se supone que el maestro conoce el manejo de las técnicas, incluso las secretas, transmitidas por tradición y que está capacitado para inmovilizar a una persona con sólo dos dedos. No es fácil llegar a estos grados porque además de la preparación y conocimientos técnicos se exige al opositor serenidad y paciencia. Por eso se debe tener al menos 40 años para optar a ellos. No priva sólo la habilidad y entramos en el plano filosófico y espiritual de este deporte. Marisa Rozalén ha conseguido el Séptimo DAN, siendo la única mujer occidental y la tercera del mundo que tiene este galardón -su mérito se acrecienta si se tiene en cuenta que las otras dos son japonesas, por lo que juegan con ventaja- aunque se ve muy lejos de conseguir ese nivel que se presume de los antiguos maestros. Memoriza 1.500 movimientos «Sólo conozco unos cuarenta katas de los cerca de sesenta que existen y practico habitualmente unos treinta. Los katas superiores de cinturón negro tienen una media de cincuenta técnicas o combinaciones de técnicas, y aunque a veces se repiten hay que memorizar las secuencias, lo que hace que tengas en mente más de mil quinientos movimientos o técnicas de ataque y defensa». En una primera aproximación a su persona, Marisa Rozalén rompe con la imagen que se podría tener de un practicante de un deporte de lucha y de contacto como es el kárate, rodeado de un halo de violencia. «Para nada es así; el karateca no es un macarrilla. Al contrario, el kárate es una filosofía de vida y conforme se van aumentando los grados privan más otros factores que el de la destreza o la fuerza en el combate. En el sistema antiguo de grados, los Séptimo y Octavo DAN implican no sólo la habilidad técnica marcial, sino que significa «hombre de gran realización interior» y deben de estar unidas todas las cualidades en una: humildad, justicia, coraje, valentía, cortesía, benevolencia, honor, lealtad...». «He tenido la suerte de que en mi trayectoria como deportista de elite la mayor parte de los títulos ganados han sido en katas, es decir, en el aspecto técnico del kárate, lo que me daba una cierta ventaja en los exámenes de grado. Aunque también el combate o kumité, que es práctica habitual del entrenamiento diario de un karateca, me dio algunos títulos. Al preguntar a un miembro del tribunal por las cosas que más habían valorado para concederme el Séptimo DAN, aparte de mi trayectoria deportiva como competidora en Europeos y Mundiales -ha estado doce años consecutivos en el podio, en un deporte aficionado como es éste pero que le ha exigido dos mil horas de entrenamientos anuales- y los casi tres mil alumnos que he formado como profesora, me dijo que les había gustado el trabajo hecho sobre luxaciones, proyecciones y estrangulaciones, hecho ante el ataque simultáneo de dos oponentes, en una convocatoria donde los otros trece aspirantes eran hombres». Licenciada en Ciencias de la Información, rama de publicidad, doctorada en Psicología basada en la técnica de Gestión por Competencias y con varios Másters de gestión en Estados Unidos, Marisa Rozalén ha compaginado su etapa de deportista con la de la enseñanza y la de asesora de la Comisión de Tecnificación e instituciones deportivas de la Dirección General de Deportes de la Comunidad de Madrid. Sus proyectos futuros siguen ligados a la gestión deportiva y pasan por la propuesta hecha a varios organismos de programas de gestión para el fomento del liderazgo femenino en el deporte y el asesoramiento individualizado para la consecución de metas en deportistas y técnicos de alto nivel, que completen los conceptos que les dan sus técnicos y psicólogos. |